lunes, 20 de febrero de 2012

EL EVANGELIO SEGÚN JESUCRISTO (JOSÉ SARAMAGO)






Presentación:

Este blog ha sido creado por Marilyn Hernández, Yorlady Fajardo y Patricia Figueroa, estudiantes de sexto semestre de la Licenciatura en español y literatura de la Universidad Industrial de Santander. Este es un espacio en el que se pretende desarrollar un taller de lectura, con todas sus herramientas didácticas y pedagógicas, tomando como obra base de lectura el texto del escritor portugués José Saramago, El evangelio según Jesucristo.

Aunque fue creado como requisito para la materia Didáctica de la lengua materna I, este sitio tiene una razón más valedera que es la divulgar información que permita un mejor desarrollo en el proceso lector de los estudiantes de nuestro país, pues, se vienen presentando grandes fallas en el nivel inferencial y crítico como se ha podido ver reflejado a través de las pruebas de estado y, peor aún, como los que se reflejarían en unas inminentes pruebas internacionales que están previstas para el año 2014. Sin embargo, nuestro trabajo no se encuadra a garantizar el paso de los estudiantes de bachillerato, sino a crear una cultura lectora que trascienda para la vida.

De esta manera, se quiere contribuir de alguna manera al mejoramiento de la educación, ya que el hecho de la lectura no incumbe solo al área de lengua castellana.
Es responsabilidad de los docentes crear nuevas estrategias y combinar de la mejor manera las ya existentes con el fin aportar a la construcción de las bases en las cuales se seguirá dando el conocimiento por parte del estudiante, que más tarde afectará a un vínculo familiar, laboral y social.

Planteamiento del problema:

Frente a la problemática escolar que se vive hoy en día por la falta de formación inferencial y crítica en los estudiantes, hemos decido tomar parte de este asunto y contribuir con un grano de arena al desarrollo del individuo integral que puede acceder al conocimiento y al crecimiento personal. Esta es la base de la creación de un currículo como lo menciona la ley 115 del 1994, cuando afirma que en ellos se debe contener “… un conjunto de criterios, planes de estudios, programas, metodologías y procesos que contribuyan a la formación integral y a la construcción de la identidad cultural nacional, regional y local…” (Ministerio de Educación Nacional, 1998, p. 9), que es a lo que pretenden direccionarnos los Lineamientos curriculares.

La dificultad para inferir (capacidad para deducir o concluir los componentes del texto que aparecen implícitos), tiene consecuencias negativas para la comprensión debido a que le impide al lector complementar la información disponible con la que él posee, de tal manera que su relación con el texto sobrepase la función comunicativa y alcance niveles de significación que son los que le permiten al estudiante construir el sentido y enriquecer sus dimensiones socio-culturales por medio de las perspectivas ideológicas que inscritas en un contexto configuran el mundo y el hombre de ayer y de hoy.

Así, pues, reiteramos el problema que queremos tratar y es el obstáculo que tienen los estudiantes para inferir aspectos ideológicos de una obra, que le permiten asumir una posición crítica si los enfrenta con su contexto. Prueba de ello, es al extremo al que llegan algunas empresas, que sin ningún escrúpulo, deciden hacer fraude con las pruebas Icfes en el 2011, por la necesidad de algunos estudiantes de acreditar su entrada a la universidad sin tener que utilizar su bajo nivel lector inferencial y crítico. (Periódico El Tiempo, septiembre 11).

Es por esto que la falta del desarrollo de estos niveles en los procesos de lectura tiene como primer síntoma  la apatía de los estudiantes hacia las obras que representan complejidad para su comprensión. Relacionar las ideologías presentes en un texto con las del mundo "real" permite al estudiante reflexionar sobre su propio pensamiento y considerar perspectivas y argumentos contrarios que lo lleven a dar un juicio razonable sobre una determinada situación. Sin embargo, la falta de interés por parte del estudiante hacia la lectura es el resultado de la utilización de estrategias poco pertinentes, pues en algunos planteles educativos sigue predominando el método tradicional de enseñanza o siguen adoptando modelos extranjeros que no son acomodados a nuestro contexto, sino impuestos. A esto se añade la poca formación o capacitación del profesorado que, en algunos casos, son de otras carreras profesionales, sin vocación pedagógica ni responsabilidad social.

Todo lo anterior se incluye dentro de una causa mayor y es la falta de contacto y comprensión entre maestro y estudiante. Si se cultiva una mala relación con el joven va a ser muy complicado que él sienta atracción hacia la lectura, incluso, este negativa tiende a trascender a lo largo de la vida de la persona.

Otro de los síntomas es la falta de conocimientos previos y el desinterés por plantear una hipótesis que pueda verificar en el transcurso de la lectura para construir una idea global sobre la historia y abstraer las ideologías presentes. Esto se debe a que, como dice Colomer y Camps, se ha pretendido leer para aprender y no se ha aprendido a leer. El acto de leer implica factores tanto internos como externos del individuo. Internos, como sus conocimientos previos, la capacidad de predicción, inferencia y, por último, la capacidad de enfrentarse críticamente a un texto.

En cuando a los externos es importante recordar el papel que juega el docente en las estrategias que utilice para seducir  a los estudiantes con la lectura, pero también el de la familia. En medio de una sociedad consumista como la que se vive gestando a diario, se ha dado más lugar a la satisfacción de las necesidades económicas que al acompañamiento educativo de los hijos. Este es el caso de muchos de los estudiantes que no han encontrado ejemplo en sus padres, abuelos o tíos (según sea el caso) como lectores y no han podido formar en ellos el hábito de la lectura, que inicia desde la niñez con la pertinencia de textos para la edad.

Finalmente, consideramos una causa final a la apatía y es el auge de los medios de comunicación y de la tecnología que, debido al atraso tecnológico del cuerpo docente, no se ha podido aprovechar este recurso que bien podría ser un potenciador para la lectura.

Es, pues, un reto para nosotras presentar esta propuesta de lectura, ya que, en medio de un problema educativo tan actual como lo es la falta de comprensión de textos, que deja como consecuencias la necesidad de fraude ante unas pruebas de estado (como se mención anteriormente), la deserción de las universidades por el bajo nivel educativo y de razonamiento,  la creciente mediocridad de los ingenieros, abogados, políticos, licenciados, entre otros, que han asumido su profesión sin desear proponer nuevas alternativas para su campo; se requieren fundamentos teóricos oportunos y la aplicación adecuada al contexto en el que se encuentre.

Hacer inferencias de tipo ideológico de una obra literaria, como El evangelio según Jesucristo de José Saramago, tiene como propósito fundamental avanzar de un nivel literal de lectura hacia un nivel inferencia que los conduzca al despliegue de una argumentación crítica que cumpla con el concepto de lectura que el Ministerio de Educación Nacional establece en los lineamientos para la enseñanza de la lengua castellana:  "Leer es un proceso de construcción de significados a partir de la interacción entre el texto, el contexto y el lector". De esta manera, damos paso al desarrollo de nuestro taller de lectura que va dirigido a estudiantes de décimo y undécimo grado, teniendo como obra principal El evangelio según Jesucristo, del escritor portugués José Saramago.


Marco teórico

Este taller de lectura tiene como obra principal "El evangelio según Jesucristo", del escritor portugués José Saramago. Esta obra permite al lector activar un alto grado de inferencia, teniendo en cuenta las ventajas que ofrece la literatura para estimular la imaginación y la versatilidad de la interpretación.

Ahora, bien, teniendo claro que el problema que aquí se quiere abordar es la falta del desarrollo de los niveles inferencial y crítico en los procesos de lectura, es pertinente que tomemos como base teórica los lineamientos curriculares del área de lengua castellana, que son ideas básicas que sirven de apoyo a los docentes con respecto al desarrollo curricular, dentro de los PEI. Los lineamientos señalan caminos posibles en el campo de la pedagogía de lenguaje y dentro de lo que se enmarca en la Ley General de Educación (19998/13). Dentro de su contenido se puede encontrar un enfoque sociolingüístico desde los cuales plantea algunas estrategias generales para la enseñanza del lenguaje.

Para abordar el problema hay que tener en claro, en primer lugar, el concepto de inferencia que el MEN propone en los lineamientos curriculares de lengua castellana. Según este texto la inferencia se considera como:

"La capacidad para deducir y concluir acerca de aquellos componentes del texto que aparecen implícitos. La inferencia permite hacer claro lo que aparece oscuro en el texto; Al respecto dice Goodman: la inferencia en un medio poderoso por el cual las personas complementan la información disponible utilizando el conocimiento conceptual y lingüístico y los esquemas que posee. Los lectores utilizan estrategias de inferencia para inferir lo que no está explicito en el texto."[1]

La inferencia es un factor indispensable para la comprensión lectora, ya que es una estrategia básica que tiene el lector para construir significado. Según Berta Braslavsky[2], gracias a las inferencias se pueden vincular ideas, llenar lagunas, hacer conjeturas, formular hipótesis, imaginar más allá de lo implícito a partir de la información explicita. Sin embargo, cabe recordar que el lector es solamente uno de los componentes del proceso de comprensión. Según  Braslavsky los componentes de este proceso son: el lector y su relación con el autor, el contexto y el texto. Esta concepción también la establece el MEN y autores como Teresa Colomer y Anne Camps[3], que le dan importancia al lector según su intención de lectura y sus conocimientos previos agrupados en: conocimientos sobre el escrito y conocimiento sobre el mundo.

Aunque el taller tenga un enfoque en el factor inferencial que aporta el lector, es necesario abordar el contexto, ya que como dice Braslavsky: “no hay pensamiento libre de contexto flotando en estado puro, abstracto. En este sentido todo texto es a la vez, texto y contexto […]. La situación solo puede ser recreada con la construcción del contexto”[4]. Si en el taller se busca inferir las ideologías presentes en la historia que cuenta José Saramago, estas indiscutiblemente se encuentran dentro de un contexto que el autor ha creado de una u otra manera y que el lector debe reconstruir. La obra literaria es un productor humano que no cambia, pero su recepción se produce en tiempos y espacios diferentes, así como por parte de múltiples lectores cada uno con sus propias ideologías. De la relación entre el contexto del autor y el contexto del lector se puede inferir información ideológica que da sentido y comprensión a la lectura.

Para ampliar este concepto de la relación entre lector y autor, contexto y texto tendremos como otra base el texto Saber leer del Instituto Cervantes, que está bajo la coordinación de Giovanni Parodi, del cual podemos señalar muchos aportes pertinentes para este caso y es el hecho de aprender a leer para luego leer para aprender.  Estas dos frases tienen una trascendencia mayor a la que pueden aparentar, pues como se alude en este texto, el hecho de aprender a leer implica tener las suficientes herramientas o estrategias sintácticas y semánticas para poder abordar cualquier texto al que tengan que enfrentarse. A esto se añade la importancia de los objetivos con los que una lector quiere abordar una lectura, que puede ser para estar informado, para pasar el tiempo, para entretenerse o para aprender, que viene a ser el más oportuno en el caso de la comprensión, ya que, después de haber aprendido a leer, es decir, de abstraer de alguna manera algún significado claro del texto, puedo aprenderlo si hago “un esfuerzo sistemático para ir continuamente comparando la nueva información con la ya conocida para aceptarla, modificando en caso necesario el conocimiento previo, o rechazarla como falsa”[1]. De esta manera, queremos, a través de este taller conducir a los estudiantes por estos dos procesos fundamentales de lectura (aprender a leer, leer para aprender), enseñando en primer lugar la implementación de estrategias para lograr comprender un texto, para luego poder introducirlo a su contexto de una forma crítica.  





[1] MINISTERIO DE EDUCACIÓN NACIONAL. Lineamientos curriculares de lengua castellana. Santa fe de Bogotá, Cooperativa editorial magisterio, 1998.Pág.: 74.
[2] BRASLAVSKY, Berta. Enseñar a entender lo que se lee. La alfabetización en la familia y en la escuela. Fondo de cultura económica, 2005. Pág.: 155.
[3] COLOMER, Teresa. CAMPS, Anne. Enseñar a leer, enseñar a comprender. Madris, Celeste Ediciones, 1990. Pág.:54. 
[4] Ibíd. Berta Braslavsky. Pág.: 52.
[5] PARODI, Giovanni (Coordinador). Saber leerInstituto Cervantes. Aguilar, Colombia, 2010. p. 60.


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